Estoy convencido de que los Evangelios están escritos de tal manera, de que cuando uno los está leyendo, estos se vuelven tan vívidos como si el lector mismo estuviera presenciando las escenas que allí se describen. Esto en parte, por el uso del presente histórico de algunos verbos. Por ejemplo, del verbo griego λέγω (decir, hablar), usado por los evangelistas, en donde es muy frecuente su uso en el tiempo presente en Marcos y en Juan. En nuestras traducciones al español generalmente esto se pierde, porque son traducidos como pretéritos indefinidos (por ej. “dijo”). Ej. “Y dice al hombre que tenía la mano seca: ‘Levántate y ponte en medio.’”[1] (Mr 3:3, énfasis mío). Otro ejemplo lo encontramos en Marcos 3:13, donde está escrito: “Y Él sube al monte, y llama para sí a los que Él mismo quería, y ellos vinieron a Él.”[2] (énfasis mío).
También
se encuentran las descripciones tan gráficas de las acciones de Jesús, como si
pasaran en tiempo real. Un ejemplo: “Y mirándolos en torno con enojo,
entristecido por la dureza de sus corazones, dijo*[3] al hombre […]” (Mr 3:5
LBLA; énfasis mío). Y también: “Mas Él volviéndose y mirando a sus
discípulos, reprendió a Pedro y le dijo* […]” (Mr 8:33 LBLA; énfasis mío).
Estos
verbos en presente histórico son usados para hacer vívidas las escenas que se
están narrando. Sin embargo, me es propio decir, que esta participación escénica
del lector solo es posible en base a la fe. Quiero decir que sin fe, estos
textos simplemente narran lo sucedido, y quedan totalmente foráneos al lector
incrédulo. La fe es el vehículo que te permite experimentar lo leído,
ser transformado por lo leído, pues al fin y al cabo es la misma Palabra de Dios.
En un sentido, al leer los Evangelios, es como si uno caminase junto con
Jesús y los apóstoles. Y esa experiencia es santificadora en la vida del creyente.
Considera
estas palabras de los traductores en el prefacio de la New American Standard
Bible:
“Se utiliza un ASTERISCO (*) para señalar los verbos que, en griego, están en presente histórico y que se han traducido al inglés en pasado para ajustarse al uso moderno. Los traductores reconocieron que, en algunos contextos, el presente resulta más inesperado e injustificado para el lector inglés de lo que lo habría sido el pasado. Pero los autores griegos solían emplear el presente para dar mayor viveza al texto, transportando así a sus lectores, en su imaginación, a la escena real en el momento en que ocurrió. No obstante, los traductores consideraron que sería conveniente cambiar estos presentes históricos por tiempos pasados en inglés.”[4]
Dios te bendiga, querido lector.
Atte.,
Felipe
Díaz-Valdés Bustamante
[1] Traducción propia. Traducción del
texto griego de Nestle Aland 28th. Consultado en el siguiente enlace: https://www.die-bibel.de/en/bible/NA28/
[2] Traducción propia. Traducción del
texto griego de Nestle Aland 28th.
[3] El símbolo *, usado en la LBLA, indica
verbos en presente histórico. Descrito en el prefacio a La Biblia de las
Américas (LBLA).
[4] Prefacio de la New American
Standard Bible (NASB 1995).
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