sábado, 20 de junio de 2026

¿Por qué he seguido usando LBLA si ya se publicó la NBLA?

 Sin duda, la Nueva Biblia de las Américas (NBLA) es una bendición de Dios a Su pueblo de habla hispana en Hispanoamérica (y en verdad a todos los hispano hablantes; no le digo Latinoamérica por lo erróneo del concepto mismo (aunque ya aceptado por uso), pero ese es material para otra discusión). Es tremendamente alentador (al menos para mí) de que muchas iglesias están usándola para la lectura pública y la predicación. Sin duda tiene mejores bases textuales que la popular Reina-Valera 1960, es muchas veces más entendible y con un español más cercano a nosotros.


Incluso, en su español del continente americano es el contemporáneo a nosotros. Ya no usa el "vosotros", ni el "oísteis, habéis visto", etc. Sino que usa el "ustedes". Eso es un cambio, que a muchos, les gusta mucho y es un gran avance. En lo personal, no tengo problema con el español o castellano usado en España, la península ibérica. De hecho, me gusta mucho. Pero ese son temas de opiniones, gustos, preferencias, etc. Y gracias a Dios tenemos distintas versiones de la Palabra de Dios al alcance, para distintas preferencias (en estos temas).

La NBLA es una traducción de equivalencia formal, y las miles de notas y referencias (que comparte con la LBLA) son de mucha ayuda. La NBLA está ganando popularidad en las distintas y variadas copias impresas de un estilo y otro. En Biblias de Estudio, Biblias de púlpito, de bancas, del Ministro, con referencias y notas, otras más con ayudas devocionales, en sinnúmero de colores, ayudas, presentaciones, etc.

En mi opinión, eso está perfecto, pero en lo profundo de mí, me hubiera gustado que se siguiera imprimiendo La Biblia de las Américas (LBLA) en sus diversos formatos (como los de B&H antiguamente), aunque no fueran  muchas copias. Quizá por eso no es económicamente viable. Y de alguna manera la LBLA ha sido desplazada por su revisión más moderna, NBLA.

Pero, ¿por qué sigo usando la LBLA por sobre la NBLA?

Mi respuesta es más opinión personal, preferencias y gustos, aunque puedo argumentar sólidamente en favor de la LBLA por sobre la NBLA.

Vamos por parte:

1.- La NBLA ocupa un lenguaje que nosotros como hispanoamericanos usamos ("ustedes", "les digo", "oyeron", "vieron", etc). Esto es un punto a favor, pero en mi gusto, me he acostumbrado al español de la península ibérica (gracias al primer uso de la Reina-Valera 1960 y a mi fascinación con España). Por eso sigo (y no tengo problema) en usar LBLA. Tampoco es un impedimento para de vez en cuando leer la NBLA. Por abarco este punto en primer lugar (de menor importancia).


2.- La NBLA elimina muchas conjunciones en el AT y en el NT (las conjunciones "y"). Si lees Génesis cap. 1 te darás cuenta que la NBLA omite muchas veces "Y", al principio o al medio de las oraciones. Los antiguos no usaban puntos de separación, y muchas veces los conectores usados eran las conjunciones. En nuestro idioma moderno son redundantes. Ahora, es cierto que es parte del texto inspirado (uno ahí podría argumentarlo a favor de su inclusión), pero es redundante en el español moderno (en nuestro caso). Esto corresponde a las diferentes filosofías de traducción. La LBLA es más consistente en la traducción literal, aunque no estoy seguro de que en cada aspecto lo traduzca tal como está en el hebreo, arameo o griego. De hecho, en el NT las frases como "Y sucedió que" son reemplazadas y las frases literales son puestas en una nota al margen. Me gusta esa transparencia. Este no es un punto tan decisivo para mí, aunque me guste que una traducción de equivalencia formal como lo es la LBLA lo siga manteniendo o al menos dejándolo visible en una nota.


3.- Seguido de lo anterior, muchas oraciones largas son cortadas y separadas para hacer más fácil el entendimiento del lector. Esta es una ayuda necesaria, sin embargo, de nuevo, no digo que la LBLA lo haga siempre como está en el texto, pero es más literal en ese sentido.


4.- Ahora, como punto importante, aunque no para desechar toda una traducción (es más, no tengo problema en recomendar la NBLA), este punto me parece el más importante.

La NBLA omite (por filosofía de traducción) la repetición de la palabra “en verdad” (usada por Jesús exclusivamente en el Evangelio de Juan. Se usa unas 25 veces). Esta omisión se puede justificar debido a que la doble repetición enfática es foránea al lector contemporáneo. Lo negativo de la decisión es que se pierde el uso enfático que utiliza Jesús para declarar una verdad. En mi opinión, si se quiere dejar la traducción en un lenguaje más contemporáneo, hubiese sido mejor traducir de manera más dinámica la frase como “Ciertamente les aseguro”, o “les aseguro” (y nunca está de más una nota al pie de página que diga: “Lit. En verdad, en verdad”).


En los Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) Jesús siempre usa "En verdad" (sin repetición). Se usan varias veces en Mateo, algunas en Marcos y pocas en Lucas. Sin embargo, en el Evangelio de Juan se usan 25 veces. No es un número menor, y siempre se refiere a una verdad profunda con solemnidad. Uno podría decir: "Sí, pero todo lo dicho por el Señor Jesús es importante." Y sería correcto, pero digo: ¿Por qué Juan escribe que Jesús decía "Amén, Amén" (traducido "En verdad, en verdad") exclusivamente en su Evangelio? Para dar un énfasis en lo dicho por Jesús. Ese énfasis en la NBLA simplemente se pierde. El lector que haya leído la RVR1960 (que lo traduce como "De cierto, de cierto") se sorprenderá y pensará que se pierde algo. Y tendrá razón, en efecto se pierde algo. Aquí no es lo mismo, por así decirlo, que el omitir la conjunción "Kai" (traducido "y") al comienzo de oraciones, como lo vimos en un principio. En mi opinión, la doble repetición enfática es hecho con propósito, y debería verse reflejado.

Si un lector de la NBLA (que no usa ninguna otra traducción o Biblia de Estudio) llega a Juan, no tendrá cómo saber que Juan es el único que utiliza la repetición de "En verdad, en verdad". Simplemente se pierde. Obviamente el lector estudioso se dará cuenta y sabrá de antemano o lo investigará. Pero la pregunta es: ¿Qué se favorece más en una traducción, lo que dice el texto o lo que entendería el lector contemporáneo? Esta decisión realmente no me gustó. No por ello le disminuiría importancia a la NBLA, de hecho, la recomendaría, pero para mí uso, es un tema (y puede que sea porque tengo la tendencia a ser detallista, no lo sé). 

Como conclusión:

Sigo prefiriendo la LBLA, por un tema más de preferencias y gustos. También por decisiones que la NBLA tomó que no me agradaron del todo (sobre todo por la omisión de "En verdad, en verdad" en el Evangelio de Juan). Sin embargo, la NBLA sigue siendo una traducción excelente y de equivalencia formal.

¡Gracias a Dios por sus bendiciones!

Dios te bendiga, querido lector.

Atte.,

Felipe Díaz-Valdés Bustamante.

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